La incompetencia, desinterés, abandono, suciedad en el conurbano de Buenos Aires y, más provincias Argentinas, alimentan al Dengue y favorecen las inundaciones.

En otras ciudades del mundo se preocupan por el bienestar de la población, ocupándose del saneamiento urbano, la limpieza de espacios públicos, el cuidado del medio ambiente…
En Argentina, salvo en sectores reducidos por intereses políticos y/o clasistas, parece que la ignorancia, la inoperancia, el desapego por la vida y el bienestar hacen de este país un gran basural de todo tipo de residuos e infecciones.
El abandono de los espacios públicos y limpieza de calles, es una constante que debería resolverse con urgencia prioritaria para colaborar y evitar más pestes presentes y futuras.
No hay que ser catedrático/a/e para darse cuenta que los accidentes no se pueden evitar, los problemas sí se pueden y tienen que resolver. El gran desastre anti-natural siempre somos nosotros, el ser humano, que ha hecho todo para empeorar la situación del planeta.
Si no somos capaces de aprender y mejorar nuestra relación con el medio ambiente, sólo podemos esperar que un mosquito nos extinga.
Es vergonzoso ver la falta de sentido común que impera en este país, la ausencia de empatía y el desinterés por la vida de las personas. Mientras muchos especulan con los precios en un país repleto de pobreza, violencia, negligencia, enfermedades y muerte.
Hay que dejar de naturalizar la barbarie provocada por la desidia e inoperancia y apostar por un aprendizaje social diligente con el entorno.
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